Hoy Domingo....Me doy cuenta que he aprendido a valorar el silencio, a sentir placer por la ausencia de voces alrededor mío, sin embargo no me he alejado del ruido realmente, pues con más volumen que cualquier persona pudiera emitir, los pensamientos han acaparado mi atención a pesar de mi esfuerzo por mantener la calma y disfrutar del presente.
Cómo no pensar, cómo no oír esa voz latente en nuestras cabezas, más aun cuando se multiplica y desencadena en conversaciones internas que nos obliga a ocuparnos antes de tiempo, nos crea expectativas sobre el futuro, nos esclaviza!!! No nos deja apreciar lo que experimentamos mientras sucede, todas nuestras confusiones y problemas existenciales se originan ahí, pero al mismo tiempo cómo tomar decisiones sin pensar antes, sin escucharnos, cómo llegar a tal simpleza?
Las mujeres siempre nos mofamos de la simpleza con la que los hombres ven las relaciones, no se hacen problemas como nosotras respecto a cada detalle y sobre todo estoy segura que no le dedican más del 0.5% de su tiempo a pensar en ello, no porque sus vidas sean más interesantes, su naturaleza masculina se los permite. Entonces me pregunto cómo alcanzar esa simplicidad, si lo último que queremos es que nuestra vida sentimental sea un azar, personalmente no me gustaría atravesar por más decepciones y para ello debo tener la cabeza fría, meditar justamente los pormenores de las acciones que tomo, hacer un estudio de pros y contras, concentrarme en lo que hago y entender cuáles son mis intenciones.
Actualmente he evitado caer en esos dilemas, he esquivado con escudos y armaduras mis pensamientos, porque tengo la certeza que una vez que los deje fluir no podrán ser silenciados, no los he obviado porque tenga miedo a lo que pueda encontrar, si no porque estoy en una etapa de mi vida donde busco tranquilidad, sólo quiero estar en paz con el mundo y sobre todo conmigo misma, por eso estoy evitando confrontar los deseos de mi ego, los que me obligan a tratar de ser alguien que yo he creado, una imagen de mí misma que no es cierta, pues finalmente no hay más de lo que ya es y no se puede vivir constantemente esperando hallar en el futuro algo que nos permita ser felices y esperar sentirnos felices ahora, antes que aquel evento futuro nos otorgue dicha felicidad.
Constantemente huimos del presente remontándonos a lo ya vivido, con eso que “cualquier tiempo pasado fue mejor” hemos creado un monstruo en nuestra mente, con cuya perspectiva vivimos el día a día, sin realmente estar conscientes del aquí y el ahora, todas nuestras emociones van a la par de un pensamiento, que conocido o no tiene origen en el mismo sitio que todo nuestro sufrimiento, nuestro fantasmal ego al cual venimos alimentando desde que abrimos los ojos a este mundo y de pronto nos damos cuenta que todo el tiempo hemos tratado de satisfacer sus deseos, complacer lo que nuestra mente nos dijo que éramos, incluso necesitamos la aprobación del resto de personas respecto a quiénes somos. Nos hemos ido limitando mediante la creación de universos paralelos en donde pudiste ser otra persona, donde pudiste tener diferentes opciones o peor aún, creamos distintos desenlaces de nuestras vidas creyendo que son la respuesta a nuestros problemas, cuando la llave para la tranquilidad es justamente la aceptación, aceptar quiénes somos realmente y sobre todo aceptar el presente, sólo viviendo en el presente es que podremos entender la naturaleza propia de nuestro ser, lejos de los juicios duros de nuestra mente y de los deseos insatisfechos del ego. Mi ego me pide, me exige que sea de una manera determinada, me ha limitado de tal forma que mi vida giraba alredor de su bienestar de lo que me pidiera para sentirme “plena”, he recorrido la vida pensando y ahora me cuesta no pensar, me he identificado tanto con ello que llegué a pensar que era yo, pero en algún momento de mi sufrimiento empecé a entender que no era yo la que sufría, porque podía ignorarme incluso ridiculizar mis pensamientos y obtener unas cuantas risas, entonces fue cuando me di cuenta que había algo más en mí que no había explorado aún, no estoy muy segura cómo funciona pero tengo la certeza que la vida es hoy o nunca, es estar presente en cada momento del día y no llenándonos la cabeza de falsas ideas, que como todas podemos asegurar no dan ningún buen resultado.
No me siento conforme con:
* Esperar algo de alguien, si estoy interesada en alguien no necesito más que ver las cosas como son, no hay motivos escondidos, es bastante claro lo que es, a pesar de querer algo más no requiero la ayuda de nadie para saber que no lo voy a obtener, porque simplemente no hay reciprocidad y eso no es culpa de nadie, no tengo que sufrir porque alguien no me quiera como yo a él, me basta con saber que lo que siento es algo bueno y me hace feliz ser capaz de poder dar amor, tendré que estar atenta a lo que está sucediendo.
* Pensar lo peor, cada ocasión que mi mente encontraba para dramatizar la aprovechaba, los celos y la inseguridad son tanto la causa como la consecuencia de este mal que me aqueja, no tengo la solución pero comienzo a entender de dónde provienen, pues si fulanito está con alguien más nos amenaza la idea que pueda dejar de ver lo “extraordinarias” que somos y quizás encuentre mayor atractivo en esta otra persona, nos enfrenta al mayor miedo del ego, el miedo a no ser especiales, quizás nos sintamos reemplazables, reciclables, entre otros calificativos que yo misma en algún momento me he otorgado y entonces sufrimos de nuevo, sin embargo cabe la posibilidad que para empezar lo que sentíamos no era real, lo estábamos utilizando para alimentar nuestro deseo de sentirnos únicas e irrepetibles y al menor indicio que no lo fuéramos..Pánico!
* Vivir bajo una esperanza, siempre que algo nos molesta nos calmamos con la típica frase de “todo va a estar bien”, no sabemos por qué lo decimos ni siquiera tenemos la vaga idea de a qué nos enfrentaremos el día de mañana, sin embargo ahí estamos asegurándonos que vamos a estar bien, pero por qué en vez de sentirnos bien en el futuro, no nos sentimos así hoy? Está bien, estamos deprimidas, tristes, iracundas, histéricas por millones de razones distintas, pero también es posible que mientras experimentamos tales emociones estemos bien o lo suficientemente bien como para entenderlas y poder salir de círculo vicioso al que nuestra mente nos tiene sujetas.
No me siento superada de ninguna de estas disconformidades, aún tengo los mismos pensamientos “locos” (como los suelo denominar), de la dama en problemas y el príncipe azul al rescate, el amor a primera vista con un extraño en la cola del banco, de la lotería que me permitiría viajar por el mundo entero, del trabajo perfecto haciendo lo que me apasiona, entre tantos otros que he ido creando, los cuales no son imposibles pero no puedo apostar mi felicidad en su realización, pues mientras me la paso imaginándolos es posible que me pierda del presente, el único momento donde las cosas pueden suceder.

No hay comentarios:
Publicar un comentario